Así avanzan los planes urbanísticos en Colombia

Un breve panorama de cómo van Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla en materia de urbanismo con las cartas que se vienen jugando en sus respectivos territorios.
EL SECTOR URBANÍSTICO ven Colombia viene experimentando un auge integral, impulsado por el Gobierno Nacional y su propósito de vincular a las empresas privadas como actores partícipes en el aporte financiero de las obras desarrolladas en diferentes puntos del territorio. Aunque la iniciativa viene de atrás, este es el momento en que el mejoramiento de la imagen y la calidad de vida en las urbes parecen estar de moda.
Tras la posesión de Juan Manuel Santos, como presidente de la República, y su propuesta de un millón de viviendas construidas durante su mandato, lo más claro es que el objetivo se centre en el sector constructor, pues es allí donde se darán las principales oportunidades para la participación de los empresarios en el desarrollo de proyectos importantes, amparados por la facilidad de la ley y la financiación, como fuentes del crecimiento urbano.
Sin embargo, el Estado también quiere concentrarse en ofrecer una nueva imagen de distintas ciudades del país, mejorando la calidad de vida y movilidad de sus habitantes, lo que permitiría mayor atracción de turistas e inversionistas extranjeros
Con esta condición es que Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla, además de otras ciudades, invierten millonarias sumas de dinero para lograr una imagen renovada.
La Ley 388 de 1997 ha impulsado en el territorio nacional el mejoramiento del sector urbano, vinculando licitadores y constructores de empresas privadas, lo cual ubica la renovación urbana como un negocio de gran interés. Dichos beneficios legales y financieros llaman aún más la atención si a ello se suma el rótulo otorgado a este sector como una de las ‘cinco fuerzas de engranaje’ de la economía.
Aunque la iniciativa parece centrarse en la VIS, las ciudades están enfocando sus esfuerzos a equilibrar la balanza respecto a la inversión en puntos desatendidos de la sociedad. Parques, colegios y sitios de recreación también tienen su espacio en la planeación regional que cada gobierno desea abordar con agilidad.
Para Beatriz Uribe Botero, ministra de Ambiente, Vivienda y Desarrollo Territorial, “la renovación urbana es una gran oportunidad para transformar las zonas que han perdido condiciones físicas, calidad de vida, sostenibilidad económica, ambiental, financiera y fiscal, así como para lograr un mejor aprovechamiento del suelo urbano y potenciar inversiones de obras públicas de gran impacto, con Sistemas Integrados de Transporte Masivo”.
Pero, qué tanto se ha avanzado en las grandes capitales con esta iniciativa y qué tanto se ha seguido el camino correcto para lograr el objetivo.
Bogotá, en medio de polisombras
Para nadie es un secreto que Bogotá experimenta uno de los momentos más caóticos, en cuanto a construcción y renovación urbana se refiere. Grandes tramos de la malla vial en reparación, desarrollo de obras en varios puntos de la ciudad y los incumplimientos en el cronograma de entrega de las obras, siguen siendo un lunar que crece con el paso de los días.
El desarrollo urbano, planteado en términos de la actual administración de la capital del país, ha visto deficiencias en el cumplimiento de los propósitos estipulados en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT).
“Desafortunadamente, en las últimas dos administraciones de Bogotá, los planes de desarrollo no se han sujetado al POT y actualmente, este instrumento está siendo revisado, cuando su ejecución no llega siquiera a un 30%”, afirman voceros de Camacol Bogotá y Cundinamarca, entidad crítica frente al tema.
Y aunque en repetidas ocasiones el alcalde Samuel Moreno ha insistido en la activación de obras y propuestas enfocadas al mejoramiento de las condiciones sociales en la ciudad, y ha reiterado que todo lo que se viene haciendo en Bogotá está sujeto a un plan estratégico de desarrollo de la misma, la ciudadanía y los gremios del sector creen que ocurre todo lo contrario.
“Se considera que no hay planeación urbanística porque no se está respetando ni ejecutando el POT, que es el instrumento de planeación por excelencia, pues no existe un desarrollo integral que incentive la generación de nuevos polos de desarrollo”, sostiene Camacol.
A eso se suman las palabras de Uribe Botero, quien se manifestó -en el foro “Inversión institucional en el sector edificador colombiano”-, en el sentido que “la capital ha perdido su norte y desaprovecha instrumentos tan poderosos como Metrovivienda”.
En renovación urbana, el eje fundamental parte de dos tipos: redesarrollo y reactivación. El primero se refiere a generar un nuevo espacio urbano, con sustitución total o parcial de los sistemas generales del espacio edificado, e introducción de nuevos usos con un aprovechamiento constructivo más alto, generando el espacio público requerido; y la segunda, a mejorar lo que ya existe.
“Lamentablemente en Bogotá el único proyecto de renovación urbana que se ha hecho es el del Parque Tercer Milenio, que si bien le cambió la cara al centro de la ciudad, no ha logrado generar el impacto esperado”, sentencia la dependencia de Camacol encargada de la capital.
Otro de los aspectos que preocupa con respecto a Bogotá es que durante el 2010, se encontraban en trámite 37 planes parciales para desarrollar proyectos de renovación urbana, así como cantidad de estudios sobre zonas con altísimo potencial de renovación, pero ninguno estaba en ejecución. En ese mismo año, el único que se adoptó fue el Plan Proscenio, mediante el cual se intervendrá la zona del Norte de Bogotá ubicada entre las calles 83 y 85, y las carreras 13 y 15, para construir un gran Centro Cultural.
Así las cosas, la capital del país parece naufragar entre escándalos de contratación, retrasos en la entrega de obras, planes de renovación sin comenzar a ser ejecutados y a la espera de lo que la administración saliente pueda hacer en los pocos meses que le quedan y los planes de construcción e infraestructura que traiga el nuevo alcalde
Medellín, consolidación social y urbana

El crecimiento en importancia industrial y económica de Rionegro, región aledaña a la capital antioqueña, le exige a Medellín transformarse en ‘ciudad-región’. Para ello se está trabajando, entre otras cosas, en el proyecto, de 750 mil millones de pesos de inversión, de la interconexión vial entre los valles de San Nicolás y de Aburrá, con lo que la ciudad apunta a renovar su sistema vial.
A ello, se suma el desarrollo de un corredor vial de 24 kilómetros, paralelo al Río Medellín, y el cual atravesará de sur a norte la ciudad. El proyecto, impulsado por el alcalde Alonso Salazar, costará cerca de 1,5 billones de pesos y será una de las fuentes de mejoramiento en cuestión de movilidad.
Las dos propuestas se encuentran en el marco de la construcción del megaproyecto antioqueño, ‘Autopistas de la Montaña’: una iniciativa dirigida a la masificación de calzadas que intercomuniquen todo el departamento en sus diferentes nodos. Sin embargo este proyecto está en peligro de llevarse a buen término al no haber sido incluido en el Plan Nacional de Desarrollo. No obstante, el ministro de Transporte, Germán Cardona, le comunicó oficialmente al gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, que la obra es prioritaria para el Gobierno Nacional.
Asimismo, la capital antioqueña se centra en los módulos de desarrollo urbano enfocados al sector social, pensando en mejores condiciones de vida de la población. Contribuye a ello la proyección de diferentes planes que ya se encuentran en marcha y los cuales han sido de autofinanciación. Adicionalmente, se cuentan 26 planes de renovación urbana.
“Medellín quiere solidifi car y proyectar una imagen que haga parte de sus ciudadanos. Para ello, la Alcaldía viene adelantando obras en sectores prioritarios de la población como lo son: salud, educación, vivienda y recreación”, asegura Juan Diego Lopera, subdirector de Planeación Territorial del Departamento Administrativo de Planeación de Medellín.
“Los planes de renovación urbana están dispuestos para recuperar las zonas más depresivas de la ciudad, no solo a partir de lo que pueda ofrecernos el Metro de la ciudad, sino también desde la convivencia de la ciudadanía, además de los sectores en los que la violencia ha tratado de quitarnos terreno”, agrega Lopera.
Cali y su paraíso
El caso específi co de Cali está centrado en el papel que desempeña la Empresa Municipal de Renovación Urbana, líder en uno de los proyectos más importantes para la recuperación de su centro tradicional: “El Proyecto Ciudad Paraíso”.
Ubicado en el corazón de la capital vallecaucana, entre las carreras 10 y 15 y las calles 12 y 17, involucra los barrios El Calvario, Sucre y San Pascual y busca transformar y potencializar 30 manzanas (correspondientes a 23,16 hectáreas) en el restablecimiento de los sectores: comercial, residencial, cultural y de servicios. Contando con tres fases, la proyección se sintetiza en revitalizar la ciudad a través de un centro incluyente.
Con la construcción de la Sede Fiscalía General de la Nación se piensa en recuperar las áreas comerciales, a través del espacio público y la infraestructura. Para ello, se ubicará la estación intermedia del Sistema Integrado de Transporte Masivo MIO, que propicie mejores condiciones de movilidad para los habitantes.
El desarrollo del proyecto ha contado con la participación de la Secretaría de Vivienda Social, el Departamento
El Concejo Municipal, por su parte, aprobó un Acuerdo de Exoneraciones tributarias tanto para quienes inviertan y lleguen a construir en el proyecto, como para aquellos propietarios que vendan de manera voluntaria sus predios, por diez años de impuesto predial unifi cado, impuesto de industria y comercio, avisos y tableros y el impuesto de delineación urbana.
Barranquilla, turismo y urbanismo
La Costa Caribe fue una de las regiones que se observó con lupa, en el sector de la construcción, debido a los índices de decrecimiento que experimentó durante el 2010. Los indicadores de la actividad edifi cadora no eran gratos, aunque la confi anza se depositaba en el inicio de obras públicas y el sistema de transporte masivo.
Por otra parte, la capital atlanticense le apuesta a la recuperación de su centro histórico. “Habrá un megaproyecto para el desarrollo urbanístico del sector de La Loma, cerca de Barranquillita, en el centro histórico. Es un sector en proceso de desarrollo mediante el Plan Parcial, con vocación múltiple, residencial, comercial, mercantil, institucional y recreativa. Es un plan ambicioso de renovación urbana que busca rehabilitar importantes zonas de la ciudad”, sentencia Camargo.
No hay que olvidar que el sector que sigue siendo muy infl uyente para el norte del país es el hotelero. Pues es claro que allí, donde los esfuerzos de las gobernaciones han sido constantes, el turismo sigue aportando la mayor cantidad de dividendos.
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