
Imagen: Cortesía de Construcciones Planificadas
Construcciones Planificadas cumple 50 años en el sector. En su primera época llevó el nombre de Luis Carlos Sarmiento Angulo y la base de su administración fue la actividad bancaria del grupo; sus primeros 20 años fueron de una intensa actividad urbanizadora, hasta el punto de ser catalogada como la primera constructora en industrializar la vivienda.
Para 2010, la compañía se ha encaminado en el proyecto de oficinas corporativas más ambicioso del país, que pone a la Capital a la altura de los distritos de comercio más importantes del mundo. Andrés Escobar, Presidente de Construcciones Planificadas, conversó con EN OBRA sobre la constructora, la Ciudad Empresarial Sarmiento Angulo, y del por qué de un megaproyecto tan impactante en medio de la llamada “Crisis de La Oficina”.
EN OBRA: ¿Cómo es la nueva fase en la que se encuentra Construcciones Planificadas?
A.E: Reorganizamos la empresa hace 5 años. Empiezan a aparecer proyectos como la Ciudad Empresarial Sarmiento Angulo y Centro Mayor, que son los dos más grandes. Hay otros proyectos pequeños: unos de urbanizar lotes para venderlos “manzaneados”, y otros fueron pequeños edificios como el de la Universidad Nacional, que nos genera mucho orgullo por los premios que hemos ganado.
E.O: ¿En qué consiste Ciudad empresarial?
A.E: Se trata de un megaproyecto de 18 torres empresariales, y es el proyecto no residencial más grande de Bogotá. Será un centro de oficinas corporativas y comercio, con un concepto diferente que busca el desarrollo corporativo de vanguardia. Las torres y todas las áreas serán construidas bajo un Plan Maestro que garantiza el concepto urbanístico y de arquitectura que orienta el proyecto.
Con una inversión de 2,2 billones de pesos y 600 mil metros cuadrados de construcción, hemos concebido la Ciudad Empresarial para que esté a la altura de desarrollos inmobiliarios como Canary Wharf en Londres; Distrito C en Madrid; Ciudad Empresarial en Santiago de Chile y Puerto Madero en Buenos Aires. Buscamos que este megaproyecto sea el corazón empresarial de la Bogotá del siglo XXI.
E.O: ¿Cómo se concibió el proyecto?
A.E: Ya veníamos organizando el proyecto, habíamos hecho el primer negocio del edificio de Avianca. Cuando esto se complicó extendimos el proyecto porque los parámetros generales son los mismos. El Plan Maestro en ese momento ocupaba dos manzanas; lo completamos y resultó mejor porque fortalecemos el sistema.
El Plan Maestro tiene determinantes fijas y unas variables. Lo fijo: los edificios están montados sobre una plataforma de espacio público peatonal. Un carro entra y “se lo traga la tierra” con accesos subterráneos para limpiar el espacio público. Ese espacio público tiene una gran columna vertebral que es el paseo urbano comercial que va de punta a punta; del Centro Comercial Gran Estación hasta la Gobernación, con medio kilómetro de largo. Es un paseo urbano en madera diseñado paisajísticamente, para que la gente se mueva fácil y agradablemente.
Las vías se deprimen para que el carro baje y la gente no tiene que cruzar calles sino fluir. Actualmente llevamos 4 torres de 18. Debo decir que la ciudad empresarial será el eje de esta empresa por los próximos 8 años, a pesar de que tenemos otros lotes donde estudiamos hacer un centro médico y otro centro comercial. Estamos muy diversificados, y eso responde a los terrenos que tenía la organización desde la crisis.
E.O: Con la llamada crisis de la oficina ¿cómo se hizo viable un proyecto de tales magnitudes?
A.E: Vemos que distintos estudios de competitividad del país han señalado la ubicación de Colombia en el continente como una ventaja. En la actualidad, las empresas necesitan proyectarse a los mercados externos, lo que ha disparado la demanda de espacios corporativos de nivel internacional, con la ubicación, el equipamiento y el ambiente de trabajo que caracteriza los distritos corporativos de las grandes capitales del mundo; esa es la razón de ser de la Ciudad Empresarial Sarmienta Angulo.
Lo que ha pasado en estos últimos 5 años es que se hicieron muchos proyectos de oficina pequeños, en barrios residenciales; constructores que compraban dos casas y hacían edificios de oficinas de 5 o 6 pisos, y que vendían a inversionistas. La gente que trajo dinero por el dólar, mucha persona natural, que compraba en planos oficinas de 200, 300 metros 2, y hoy son dueños y tienen avisos de se vende y se arrienda. Eso no es una oferta para una compañía grande. Pero la oferta para oficinas corporativas, es actualmente el jalonador del segmento.
E.O: ¿Y cómo está el mercado con los pequeños?
A.E: Nosotros vendemos desde 1.000 metros, lo que es para una compañía mediana, de casi 100 personas, y trabajamos con un esquema de desarrollo en el que la velocidad nos la da el mercado. Nosotros no sabemos cuándo vamos a acabar la Ciudad Empresarial; eso es de proyectar la economía, y ¿quién es capaz de hacer eso cuando hoy estamos discutiendo si la economía crecerá el uno el 2, el 3? Eso es diferente en términos de inversión económica. Tenemos un estimado de 10 años para terminar la Ciudad Empresarial, puede que nos falten 8 o más. Vamos a la velocidad que el mercado nos dicte.
Para ello tenemos dos formatos de promoción: Llave en mano y convencional. El primero: tenemos un plan maestro que debemos respetar pero tenemos una flexibilidad. Una compañía grande necesita un edificio a la medida, como fue el caso de Avianca, con espacio para X número de empleados, salas de juntas, un gimnasio, X parqueaderos. En el modelo convencional, nosotros, leyendo el mercado, hacemos el edificio. Porque esto es claro: no hay una compañía que tenga el burro amarrado.