¿Cómo una visión urbanística es oportunidad de negocio?
 El reconocido arquitecto Lorenzo Castro responde a las reflexiones de Revista EN OBRA, sobre cómo un urbanismo responsable y sostenible, redunda en una mejor planeación de las ciudades y un crecimiento organizado; un crecimiento que hace posible más proyectos de construcción. LAS CIUDADES DEL país afrontan la resolución de problemas urbanísticos acumulados, la consolidación de procesos de renovación y el replanteamiento de su crecimiento y aporte a los ciudadanos. Estos retos no sólo modificanla sostenibilidad de los espacios, la relación y actualización de las ciudades con el mundo desarrollado, sino, de manera directa, la manera de hacer negocios. La actividad urbanizadora sin límites es, sin lugar a duda, un traspié en los negocios del sector constructor a largo plazo; ciudades sin suelos urbanizables, dificultadespara generar esos suelos, insostenibilidad de proyectos, entre otras cosas, son las consecuencias de la falta de planeación urbanística. En países desarrollados, el planeamiento urbano es, en sí mismo, un escenario de negocios. Es por ello que es necesario encontrar la manera de equilibrar la generación de rentabilidad, con proyectos y concepciones urbanas que redunden en calidad de vida y en sostenibilidad. EN OBRA: Ver todo desde una perspectiva de negocio no es bueno, y hoy en día se nos olvida aportar. Hacemos edificiosy metros cuadrados para vender, y no vemos más allá del negocio, ni somos generosos con la ciudad, en detrimento de la calidad. Tomamos atajos que no son buenos para las ciudades. Lorenzo Castro: Es necesario partir del hecho de que es necesario tener calidad de vida para que haya inversión. Pero es el conglomerado de las intervenciones lo que construye una ciudad, y hace que sea competitiva. Los negocios se pueden hacer, y las empresas son innovadoras y buscan constantemente tecnología, pero debemos pensar que debemos hacer un aporte a la vida de los ciudadanos, pensar en lo público, e ir más allá. E.O: Tecnológicamente, hoy en día estamos cambiando la idea de construir edificiosinflexiblesque no se adaptan en el tiempo y se convierten más adelante en un problema. Son los constructores quienes, en un momento dado, tienen que poner la mano en el corazón en este aspecto. L.C: Hay que detenerse a pensar qué va a pasar en 40 años, y aunque el mercado rige, todos los ciudadanos deberíamos demandar mejores cosas. Falta un mayor compromiso del Estado para orientar el mercado. Hay que volver a pensar y hacer una operación que no solo funcione económicamente sino día a día. Hay que recapacitar sobre el costo para la ciudad si no se hace todo lo que e tiene que hacer bien, y lo que se tiene que hacer bien debe estar definidohasta un punto. E.O: Bogotá tiene muy pocas áreas desarrollables; hay que preguntarse si un edificiobonito le está aportando a la ciudad. L.C: Esas áreas, en la medida en que se hagan bien, les pueden aportar mucho a los ciudadanos, y en la medida en que se hagan mal, tendremos más problemas para conseguir tierras. Por otra parte, con los procesos de renovación urbana, tenemos una segunda oportunidad de tener una ciudad bien hecha. En cada pequeño proyecto que se hace hay una nueva oportunidad de construir mejor. En Soacha se asienta toda la gente de menores recursos, mientras que Cota y Tenjo se están llenando de industria. No hay cómo mejorar esos lugares en cuanto a expansión urbana, mientras Cota, Tenjo y Chía, reciben gente de Bogotá que se desplaza a las afueras y tienen una base de impuestos muy importante para construir mejor la ciudad. Es allí donde existe una inequidad. En Bogotá hay 5 mil hectáreas al norte, y otras 3mil en Usme que faltan por llenar, pero el resto, la única oportunidad que hay es de renovación urbana. La ciudad se expande y no hay como controlarlo. E.O: En el sector hay interés y han tratado de buscar la manera de dar su aporte, pero equilibrar esto con el tema de negocio es difícil. Igualmente, los privados quieren por un lado, y los públicos por otro. L.C: Yo propongo explorar en arquitectura, y hacer un laboratorio. La tierra en las ciudades se está copando por una mala planeación urbanística, así que las bases de lo que se hace desde el principio sirven para que el futuro sea mejor, y tengamos dónde construir. Pero es necesario crear espacios de concertación. Hablamos de un planeta que se acaba, así que esto hay que hacerlo mucho más allá de lo que normalmente se hace. Hacer vivienda más pequeña, más adaptable, y que se puedan reciclar. E.O: El encuentro entre lo público y lo privado es necesario para obtener resultados positivos. L.C: Como arquitecto he trabajado con empresas grandes, pero creo que podemos ir un poco más allá. La ciudad debe ser más generosa, más abierta, debe ser activa, no encerrada en conjuntos; la ciudad debe ser un bien público. Si usted se fija,parte del tema de seguridad de las ciudades es una falta de equidad en la calidad de vida, que comienza por los espacios y por cómo se conectan los pedazos de tierra. En Bogotá hay avances como 2400 kilómetros de cicloruta, pero uno ve que los planes parciales no piensan en ello. Eso es pensar en que la ciudad debe ser abierta, continua y para todo el mundo. En esos lugares no solo habitan los que van a vivir sino que mejorará la calidad de vida de los ciudadanos que se desplacen. La ciudad debe ser un espacio para compartir. E.O: Habrá que hacer ciertos sacrificiosen el negocio; que no prime el interés particular sobre el general. L.C: Hay que ser mucho más imaginativo con los proyectos. Existen todas las oportunidades. Dar la mejor calidad en los proyectos. Es más ver lo urbano, la ciudad como una estructura con la calidad suficientepara que la gente viva mejor, y que vaya avanzando, y no retrocediendo. E.O: ¿Cómo sería el equilibrio entre negocio y urbanismo sostenible? L.C: Hay muchos temas del urbanismo que pueden ser negocio. Los materiales que se usan, cómo se construye el espacio público. Subir la calidad de este tipo de aspectos, es un beneficioenorme para la industria porque le es más fácil saber por dónde desarrollarse. Los que lo hacen bien no venden porque es más costoso. Si usted da calidad de vida, la inversión en otros rubros disminuye, y eso es rentabilidad.
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