Cómo emitir acciones en el mercado de valores

Un acercamiento a los requisitos y ventajas que ofrece el proceso de inscripción de acciones en el mercado de valores.
LUEGO DEL EXITOSOdebut de Conconcreto en la Bolsa de Valores de Colombia, el 23 de diciembre pasado ‒donde en su primer día de operaciones registró una valorización del 25.10%‒, cada vez es mayor la cantidad de empresas que tienden a prestar más atención a las ventajas que ofrece la inscripción de sus acciones en el mercado público de valores.
En este sentido, entre los múltiples benefi cios que se originan a partir de esta decisión podría enumerar tres que, a mi juicio, son fundamentales en la gestión estratégica de una empresa:
I. Diversifi ca las fuentes de fi nanciamiento, logrando una estructura óptima entre deuda y capital que permite fondear de la mejor manera los proyectos de inversión y expansión. II. Otorga liquidez y transparencia (en información) a las negociaciones, brindando de esta forma seguridad a los inversionistas.
III. Estimula y disciplina la gestión de la gerencia al interior de la compañía.
Ahora bien, aunque estos factores afectan a cualquier tipo de compañía, existen ciertos requisitos a la hora de poder ser elegible para cotizar en bolsa. Por un lado, la regulación existente indica que únicamente sociedades anónimas o sociedades en comandita por acciones, con un patrimonio igual o superior a COP$7.000 millones, con un tiempo de operación de más de tres años (que haya generado utilidades en por lo menos uno de esos tres períodos) y que adicionalmente cuente con por lo menos 100 accionistas, pueden acceder a este mecanismo.
Por otra parte, aquellas sociedades en comandita simple, sociedades limitadas, sociedades colectivas, cooperativas, entidades sin ánimo de lucro, entidades públicas y patrimonios autónomos, no se encuentran autorizadas para convertirse en emisores de acciones.
Teniendo en cuenta lo anterior, el proceso de listarse en el mercado se inicia entonces con un análisis al interior de la compañía, sobre la conveniencia de entrar a la bolsa y de evaluar los compromisos que adquieren las empresas con el mercado en términos de revelación de información. Luego, una vez obtenido el visto bueno y las autorizaciones correspondientes, se procede a la etapa de selección de un banquero de inversión, el cual se encargará de realizar la estructuración de la operación, así como el análisis económico y fi nanciero correspondiente. Posteriormente se realizan los trámites de inscripción formales ante la Superintendencia Financiera, Deceval (Depósito Central de Valores) y ante la Bolsa de Valores de Colombia.
Una vez surtido este trámite, la etapa de comercialización de las nuevas acciones corre por cuenta de las comisionistas de bolsa, donde el “gancho” para atraer nuevos inversionistas generalmente surge a partir de la prima o descuento ‒sobre el precio estimado que da la banca de inversión‒ que tienden a realizar los emisores para incentivar la demanda de acciones. Adicionalmente, los costos de venta de esta primera emisión son generalmente cubiertos por la empresa emisora, de manera que no existen costos de entrada por transacción en el negocio.
Finalmente, cabe mencionar que, de acuerdo con las diferentes etapas del proceso, el tiempo promedio estimado para convertirse en emisor de acciones en el mercado público de valores en Colombia es de 20 semanas, con lo cual cualquier empresa que cumpla con estas condiciones está a menos de seis meses de pasar a formar parte de uno de los mercados latinoamericanos con mayor potencial de desarrollo a nivel continental.
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