Espacio público, reflejo de la ciudad en que estamos

Las ciudades a cada paso nos revelan su historia y sus opiniones acerca del desarrollo del que son protagonistas.
OBSERVANDO CALLEJUELAS Y ciudades del mundo, cada espacio, así como cada gesto de una persona, nos cuenta frente a quién o qué nos encontramos.
Así las cosas, la importancia que las sociedades le dan a la planeación y a los espacios para la gente, muestra su nivel de desarrollo. Mayor es este último en la medida en que se tenga conciencia de que los mejores lugares de las ciudades no están destinados sólo a la construcción de edificaciones, sino a la creación de lugares de convergencia, lugares públicos, que proporcionen satisfacción a la comunidad y bienestar social.
Estas estructuras creadas por la sociedad, llamadas ciudades, no son sólo un espacio en donde convergen multitud de personas; es un ámbito que evidencia y cuenta la dinámica de cada ciudad, lugar en donde se desarrollan todos los procesos sociales básicos.
La amplísima idea del urbanismo está íntimamente ligada con el concepto de calidad de vida, toda vez que su objetivo precisamente gira en pro de hacer más organizados y amables los entornos en que se desarrollan las sociedades.
Su tendencia a la integralidad es imparable, cada vez abarca más espacios y debe llegar incluso a cambiar la mentalidad de las personas, quienes definitivamente cada vez estamos haciéndonos conscientes de que el mundo actual sí está siendo planeado y construido a nuestro favor; ya no improvisado y agrandado abruptamente por el simple crecimiento de las ciudades.
Las concentraciones sociales o ciudades deben pensarse como un todo; como una obra arquitectónica en donde cada elemento debe ser coherente con el otro y en donde cada decisión tomada tiene un porqué y funciona de manera hilada con el resto.

Pensar urbanísticamente implica convertir los problemas en oportunidades; implica un cambio de mentalidad; conlleva a la protección del paisaje, de los parques; de los entornos agradables, que incuestionablemente favorecen la salud y calidad de vida de sus vecinos y visitantes y se convierten en el escenario perfecto para inversión privada y de promotores inmobiliarios, que pueden desarrollar sus más ambiciosos proyectos en espacios, que gracias a la planeación, se hacen provocativos a su intervención.
En este orden de ideas, pensar urbanísticamente conlleva, por ejemplo, que el paso de una quebrada en medio de un proyecto inmobiliario de vivienda es una circunstancia que más allá de implicar condiciones especiales de construcción, es una situación propicia para plantear el proyecto en torno a este elemento especial, creando, por mencionar algunas ideas, rutas y zonas verdes a su alrededor.
Solo el crecimiento amable y sostenible de las ciudades son garantía del futuro prometedor de una sociedad y de esto dan cuenta ciudades como Barcelona, en España, o Buenos Aires, Argentina, en Latinoamérica. Ciudades que desde no hace poco tienen clara la importancia de planificar dentro de las ciudades espacios para la gente, ciudades con amplias aceras y zonas verdes, llenas de provocaciones urbanas, mobiliario apropiado para cada espacio, en las playas, las riveras de los ríos, bajo los árboles, etc.
Colombia, al declararse un estado social de Derecho, se abrió en la teoría y estamos en el camino de llevarlo a la práctica, de la prevalencia de intereses generales y colectivos, en donde el interés subjetivo individualista está relegado, también en este tipo de temas.
Insisto. Este es un aspecto que debe tenerse presente desde el momento de la planeación y hasta la ejecución de los proyectos y, analizado juiciosamente, puede ser una fuente de aprovechamiento, incluso para alcanzar fines económicos importantes a favor de los inversionistas privados.
Es función del Estado y de las autoridades locales procurar por la satisfacción de los intereses generales, sustentadores de los derechos colectivos e intereses difusos, y es por este motivo, que se les asignan funciones interventoras, indispensables para la integración sistemática de la ciudad.
Las ciudades que describo y que aún son alcanzables, son ciudades amables, que provocan caminarlas, recorrerlas y habitarlas; son hermosas y se hacen hospitalarias por sus entornos, por sus dinámicas, por la forma en que fueron pensadas.
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