En la espesura de la montaña

El crecimiento industrial y económico de Antioquia, que se ha dado a pasos agigantados en la última década, y la necesidad de estar acorde con los nuevos retos comerciales que asume el país y la región, han generado el compromiso del sector público y de la empresa privada para lograr la puesta a punto de la infraestructura de uno de los departamentos más grandes del país.
eL reto de Antioquia tiene nombre, se llama competitividad. Así lo ha entendido tanto el sector público como el privado que, con obras de infraestructura que rondan los cinco billones de pesos, buscan poner a tono al departamento con los inmensos retos económicos del siglo. Y es que la central hidroeléctrica Hidroituango, Autopistas de la montaña, el Túnel de oriente, la Concesión vial del río o los complejos de producción eléctrica de Porce determinarán, en gran medida, la vida económica de la región y del país por varias décadas. Así lo considera José Fernando Villegas, director de la Cámara Colombiana de la Infraestructura - seccional Antioquia, para quien la posibilidad de conectar al departamento con el mundo es una prioridad inaplazable que traerá enormes beneficios:“Si sacamos adelante estos proyectos, si construimos con responsabilidad, creo que Antioquia queda bastante bien en materia de infraestructura”.
El sentido histórico de estas obras no solo es evidente de cara al futuro. Abrirse caminos a través de la montaña espesa ha sido el pan de cada día desde los tiempos precoloniales. El mito paisa del arriero andariego y del ferrocarril que venció la montaña cobra relevancia hoy, cuando es recordado día a día por quienes afrontan el compromiso de abrir de nuevo los caminos.

Solo para referirse al tema vial cabe anotar que con la reciente temporada invernal, que cerró simultáneamente las más importantes vías de acceso a la capital antioqueña, se hizo evidente una vez más la fragilidad en esta materia. “Nosotros tenemos un sistema vial antiguo, trazado por los españoles, que tomamos para pasar por ahí las vías”, apunta Rodrigo Caicedo, gerente de Concesiones de la Gobernación de Antioquia y el encargado de coordinar uno de estos ambiciosos proyectos: el Túnel de oriente.
Una ciudad región El primer reto para Antioquia es implementar soluciones de movilidad para su capital, una ciudad que ha trasladado gran parte de su músculo productivo hacia el Valle de San Nicolás. Para el 2015, según las optimistas cuentas de Caicedo, entrará en funcionamiento la interconexión vial entre este valle y el de Aburrá.
En la actualidad, 32 mil carros transitan diariamente entre Medellín y Rionegro debido al aceleradísimo crecimiento industrial y económico que ha vivido este último. “Lo que vemos es un crecimiento inmenso del Valle de San Nicolás. Es una zona a la que se están trasladando todas las instituciones comerciales”, resalta Caicedo.
Prácticamente Medellín y Rionegro serán una sola ciudad. La importancia de este proyecto, que ronda los 750 mil millones de pesos y que acortaría los viajes en unos 20 minutos, radica en que hasta tanto no se concreten las obras que faciliten una salida al mar, el aeropuerto José María Córdova de Rionegro continuará siendo el ombligo por el cual la región se vincula con el globo.
“Si nosotros no arrancamos ya el Túnel de oriente, van a estar colapsadas todas las conexiones del oriente cercano en cuatro o seis años”, advierte Villegas, y remata: “Si nosotros no hacemos eso, el mundo nos atropella”. Un poco más allá va José Rafael Echavarría, de la Secretaría de Infraestructura de Antioquia: “El oriente es el polo de la región. Si no nos comunicamos, se acaba el Valle de Aburrá”.
La fórmula urbana El otro proyecto vial de gran impacto para el desarrollo del Valle de Aburrá es la Concesión vial del río. Ante un parque automotor desbordado y creciendo, la construcción de autopistas urbanas por concesión se perfilacomo la fórmula que llevará a las urbes colombianas, a 100 kilómetros por hora, del rezago vial a la vanguardia.
“No me cabe ninguna duda: lo que viene para ciudades como Medellín, Bogotá y Bucaramanga son las concesiones urbanas”, considera el director de la Cámara de Infraestructura. En los próximos días la Corporación Andina de Fomento (CAF) presentará un informe sobre el caso bogotano, y en general de Colombia, apuntando en este sentido.
Por pedido del alcalde de Medellín, Alonso Salazar, y tomando como referencia la experiencia chilena, la Cámara antioqueña ideó un corredor vial de 24 kilómetros, paralelo al río Medellín, que atravesaría la ciudad de sur a norte. El proyecto de 1,5 billones de pesos contempla la construcción de peajes electrónicos y carriles de alta velocidad para los cuales habría que pagar. Con una velocidad de alrededor de 100 kilómetros por hora, estos carriles exclusivos permitirán cruzar la ciudad, de polo a polo, en unos 15 minutos.
El proyecto, como lo dice José Fernando Villegas, “está sobre la mesa. Depende de la voluntad política”. En especial porque la conexión vial es un proyecto que, como el Túnel de oriente, tiene que ver en la proyección de una ciudad-región integrada por varios municipios. “¿Qué sería de la región con tantos proyectos de infraestructura y Medellín colapsada?”, se pregunta Villegas.
Vencer la cordillera No solo Medellín afronta retos inmensos en movilidad. ‘Autopistas de la montaña’ es el megaproyecto vial del departamento de Antioquia con el que se busca impulsar la creación de autopistas y dobles calzadas que saquen a la región de un atraso de décadas.
“La idea es que las ‘Autopistas de la montaña’ nos reintegren a las vías de competitividad”, señala José Rafael Echavarría, encargado del tema dentro de la Secretaría de Infraestructura de la Gobernación de Antioquia. La construcción de más de mil kilómetros desde Medellín y hacia los principales centros urbanos del departamento –Caucasia, Turbo, La Pintada y Puerto Berrío− estrenará la Interconexión Eléctrica (ISA) en la ejecución de proyectos viales.
Para marzo del próximo año se esperan los diseños de estas rutas que tienen un costo de dos billones de pesos y que cuentan con el compromiso financierodel Gobierno Nacional. La importancia del proyecto, una vez más, es que está ligado como ningún otro a la vocación económica de Antioquia. “El departamento está iniciando la época de la competitividad”, afirmaEchavarría, ‘Las ‘Autopistas de la montaña’ e Hidroituango van a ser los motores de ese desarrollo”.
Panorama electrizante
Para entender la capacidad de generación de energía de Hidroituango, basta una simple comparación. Con la puesta en funcionamiento a pleno de la hidroeléctrica Porce III, EPM llegará en unos cuantos días a la producción de 3.260 megavatios. Solo la hidroeléctrica de Ituango producirá 2.400.
Para Jorge Mario Pérez, gerente de Generación de Energía de EPM y miembro de la junta directiva de la sociedad EPM Ituango, “estos proyectos, además de generar una mejor oferta para el sector industrial y comercial, son proyectos que en el largo plazo también generarán empleo y unos pagos que redundarán en el mejoramiento de la calidad de vida de todos los antioqueños”.
Un embalse de 3.800 hectáreas alimentará esta central hidroeléctrica, la de mayor capacidad en todo el país, que estará en manos de EPM por 50 años. Se espera que en el 2018 entre en funcionamiento esta mega obra de alta ingeniería que jalonará gran parte del desarrollo económico y social de la región.
“Todas estas inversiones no solo necesitan mano de obra sino requerimientos de bienes y servicios, desarrollo de infraestructura vial”, señala Pérez, “en el caso de Porce III se ha mejorado la infraestructura vial de más de 50 kilómetros de vías, otro tanto se hará con Porce IV –entrará en funcionamiento en el 2015, 1.100 millones de dólares, 400 megavatios−. Con Ituango se hará una infraestructura vial en la zona norte del departamento de Antioquia, en los municipios donde las condiciones actuales de comunicación son bastante precarias”.
Y no solo habrá un avance en infraestructura vial, asegura el gerente de Generación de Energía de EPM. “En el componente social habrán inversiones muy importantes que van a representar una mejor calidad de vida para las comunidades que ocupan las zonas donde se desarrollarán estos proyectos”. La instalación de una megaempresa de aluminio en Urabá sería otra de las consecuencias positivas de Hidroituango. “En la parte eléctrica lo único que podemos esperar son buenas noticias”, resalta José Fernando Villegas, de la Cámara de infraestructura. “El impacto va a ser enorme. Todas estas son inversiones de unos 5.000 millones de dólares que contribuirán significativamente en la economí”.
En planos y en planes queda también revivir el Ferrocarril de Antioquia y materializar el siempre presente Puerto de Urabá. Hasta entonces, todo parece indicar que por finel departamento pondrá sobre ruedas algunos de sus más importantes proyectos de infraestructura. Una vez más el reto es ganar mercados, vencer la geografía o, ayudada por ella, hacer posibles los más ambiciosos sueños. Total, como lo advierte Villegas, “los proyectos que necesita Antioquia ya los conocemos. Simplemente es ir a ejecutarlos”.
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