La oportunidad de ahorrar con los pisos flotantes
 Bajo costo en su instalación y en su uso, ahorro de materiales y mayor elegancia y sobriedad hacen de los pisos 鄀otantes la primera opción para el transporte de electricidad estática por el piso y para la adecuación de sistemas de ventilación. LOS PISOS FLOTANTES o también denominados pisos falsos se han venido consolidando como una solución en cuartos técnicos, centros de control y de cómputo y en otras instalaciones de este tipo, en las cuales por diseño se requiere implementar arquitecturas que sean fexibles para cableado eléctrico y que al mismo tiempo garanticen una excelente presentación a nivel estético. Este tipo de sistema se caracteriza por ofrecer una gran versatilidad que permite manejar diferentes estructuras y aprovechar al máximo los accesorios disponibles como gatos de diferente altitud, stringers para garantizar estabilidad, tabletas con varias alternativas de perforación y tabletas perforadas o cajas para ubicación de tomas de cableado eléctrico o estructurado. Generalmente las construcciones se encuentran dispuestas con un sistema convencional, es decir, aquel que tiene una placa superior del cual se despliega un cielo raso -elemento constructivo situado a cierta distancia del forjado o techo propiamente dicho– donde se instalan los diferentes servicios que constituyen las funciones de una ofcina y entre los que se cuentan los ductos de aire y, en general, todo el cableado de equipos de cómputo, eléctricos y telefónicos. De acuerdo con los especialistas, este mecanismo incurre en falencias, ya que posee una rigidez que hace bastante compleja la labor al momento de mover un servicio específco, todo como consecuencia de su estado de compresión. Habitualmente, si se desea realizar un traslado se hace necesario ejecutar una obra civil, es decir, romper la estructura para reinstalar en determinado sitio la red de cableado o los sistemas de ventilación. En este sentido, el método de pisos falsos posee benefcios considerables a la hora de solucionar este tipo de inconvenientes, gracias a las características conductivas que permiten el tránsito de la electricidad estática a través del piso, para evitar así las descargas eléctricas que puedan llegar a afectar los equipos. De esta manera, el producto se convierte en una herramienta práctica en la distribución del cableado, que por su gran sensibilidad al ambiente exige un nivel mínimo de exposición. Una carta abierta a los beneficios Los pisos fotantes son indudablemente un método que, con sus propiedades, garantiza benefcios que son determinantes a la hora de planifcar el desarrollo de una estructura o al momento de consolidar todas las características de un proyecto próximo a ejecutarse. A esto se suma la variedad de concesiones que ofrece y que lo han posicionado como un elemento vanguardista y útil para la vida de cualquier construcción. Para Alfonso Politi, gerente de Alfonso Politi S.A.S. -empresa especializada en la representación de fábrica, asistencia, técnica, suministro, instalación y servicio de pisos fotantes-, uno de los valores agregados que presenta el sistema y que constituye un ahorro importante al momento de contemplar la integración del método con la estructura del proyecto que se construye o de la edifcación ya terminada, consiste en el menor costo que supone su instalación. “Las alturas de las columnas van a ser menores. Por cada piso edifcado se pueden economizar aproximadamente 30 centímetros, lo que permite un ahorro en el material a utilizar, específcamente en el concreto”.Asimismo, señala el empresario, que al tener una columna más corta, la deriva -movimiento en la parte alta del edifcio, comparado con el movimiento en la base- también va a ser menor, lo que facilita que las vigas sean más esbeltas y, en consecuencia, también permitirá un ahorro en lo que tiene que ver con la construcción de la fachada, que, entonces exigirá menos recursos por parte del constructor. Del mismo modo, uno de los sistemas que mejor se acomoda y resulta más interesante con esta técnica, es aquel que permite omitir los ductos de aire, ya que a través de puntos muertos, como lo son los ascensores, se puede hacer una alimentación de esta cavidad, para generar un colchón entre la placa y el piso falso. Una vez realizado este ejercicio, al piso se le pueden abrir orifcios, bien sea taladrando o a través de una rejilla o un difusor de aire, para permitir la salida de corrientes con una presión muy baja que se adapta a la estructura o diseño de cualquier edifcación. En este caso, a diferencia de un método convencional, el aire actúa de manera inversamente proporcional al del piso fotante. Mientras en el primero la ventilación fresca funciona de arriba hacia abajo y el aire gastado trata de salir hacia el techo, acción que genera una concentración causada por la fuctuación donde se encuentran las personas, que es donde suele estancarse; con el piso falso, el aire fresco sale del suelo y el aire gastado se eleva al techo, luego no existe una concentración en la parte donde se encuentra la gente, lo que garantiza lograr la mayor optimización en el uso de las corrientes de aire.  Con estas propiedades, los pisos fotantes se convierten de esta forma en una alternativa bastante sugestiva a la hora de planifcar y ejecutar cualquier proyecto. Y si a esto se le suman las cifras que lo avalan como un método que se ha consolidado en el mercado y que ha tenido una importante demanda entre los constructores, este producto comienza a imponerse sobre las técnicas convencionales de adecuación de redes de cables y de sistemas de ventilación “El sistema de pisos fotantes es más económico al momento de construir; toda vez que permite una reducción de los costos de construcción hasta de un 5% del total del presupuesto. Además es ahorrador a la hora de utilizarse, pues reduce el consumo de energía, lo que genera que en se obtenga en los servicios hasta un 38% de ahorro. Con todos estos benefcios se consolida como una técnica no sólo más fácil de hacer sino también de sostener”, puntualiza Politi.
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