Innegable es la preocupación de las sociedades y sus mandatarios por los cambios climáticos, la contaminación y sus efectos sobre el planeta. De manera simultánea es bien sabido que el sector de la construcción tiene un enorme impacto sobre el consumo de los recursos energéticos y medioambientales.
A nivel nacional, según los datos difundidos, la construcción utiliza aproximadamente el 40% de la energía, el 40% de los recursos naturales -materias primas y materiales-, el 17% del agua potable y produce el 25% de los residuos, por no hablar de las dispersiones térmicas de los edificios, causadas por su mal aislamiento. Además, se calcula que estas emiten alrededor de la tercera parte de las emisiones de CO2 y dos quintas partes de los desechos sólidos, según WorldGBC, McGraw Hill, 2008.
Es por este motivo que el sector de la construcción incorpora cada vez más elementos ambientales y sociales en su desarrollo e inicia una transformación hacia su sostenibilidad.
Un proyecto de construcción sostenible puede costar entre 10% y 15% más que una construcción tradicional, pero en la medida en que se desarrollan el mercado de proveedores, materiales y profesionales capacitados se va reduciendo su costo.
Hoy, en Estados Unidos no hay diferencias significativas entre las bioconstrucciones y las que no lo son. Por ello y pensando en la sostenibilidad se creó en ese país en 1998 el LEED (Leadership in Energy and Environmental Design) Green Building Rating System -en español Liderazgo en Energía y Diseño Ambiental-, el cual es un programa de certificación voluntario, destinado a potenciar y promover la eficiencia en los edificios sostenibles, que contempla la mejora de la calidad ambiental interior, la eficiencia del consumo de agua, el desarrollo sostenible de los espacios libres de la parcela, y la selección de materiales.
El LEED es un marco para determinar metas tanto de construcción como de sostenibilidad del funcionamiento del edificio. Existen cuatro niveles de certificación: certificado (LEED Certificate), plata (LEED Silver), oro (LEED Gold) y platino (LEED Platinum), según la puntuación obtenida por el edificio. Aquí lo que más cuenta es el ahorro de energía y el uso de energías renovables, seguido de la calidad ambiental interior y hacer la parcela sostenible. También existen diferentes certificaciones LEED por tipo de edificio: comercial, residencial, escuelas y para el desarrollo de barrios.
La movida internacional
El edificio World Trade Center fue considerado como la primera bioconstrucción de la ciudad de Nueva York, al ganar el estatuto del LEED de oro del US Green Building Council, y la Torre HSBC en la ciudad de México, es calificado como el primer rascacielos en Latinoamérica en ser de este tipo.
Pese a que LEED fue inicialmente pensado para Estados Unidos, se ha venido utilizando en otras partes del mundo, existiendo en la actualidad edificios certificados en más de 30 países. En ese sentido, se ha discutido la pertinencia del uso de los criterios LEED en contextos diversos, dado que la certificación se refiere a normativa americana (como los estándares ASHRAE/IESNA, ANSI o ASTM). Sin embargo, vale la pena anotar que de forma independiente a que se base en normatividad norteamericana, el mismo propende por el uso moderado y austero de recursos naturales, en aras de la sostenibilidad, y estos son criterios que tienen plena aplicabilidad en cualquier parte del mundo, porque el medio ambiente y su cuidado es sin duda un asunto de interés global, por lo cual se evidencia su aplicación en un sinnúmero de lugares en el mundo y la importancia de esta tendencia con la creación de instituciones y certificaciones similares en todas las latitudes, con diferentes nombres pero con idénticos propósitos.
La oportunidad para Colombia
El reto como sector y país es que no sean solo los edificios, sino las grandes obras de infraestructura, la construcción civil y los proyectos de VIS los que incorporen, en sus diseños, construcción y operación, conceptos ambientales y sociales. Esta sería la expresión máxima de Responsabilidad Social Empresarial (RSE).
Construir edificios verdes se convierte en una oportunidad para los empresarios de esta rama; para hacerse visibles en el ámbito de la bioconstrucción y constituye una oportunidad para entrar en la red internacional de la construcción sostenible. Es también un elemento que permite aumentar la competitividad de la empresa en el mercado.
Diversos estudios evidencian que los costos adicionales iniciales que implican las construcciones “verdes” se ven más que compensados durante la operación: hay menores costos, un mayor valor del edificio y de su canon de arrendamiento, así como una mayor tasa de ocupación, que redunda en un mayor retorno de la inversión. Y es que los edificios con certificación LEED tienen, por lo menos, 30% de ahorro de energía, 35% de carbono, entre 30 y 50% de agua y entre 50% y 90% de costos de desechos, esto sin contar la mejora en la salud y la productividad de los empleados.
El auge y la actualidad de esta temática se hace clara en el mundo entero, es así como la Unión Europea ha establecido objetivos destinados a paliar el problema de la contaminación y a reducir drásticamente el consumo energético.
De forma simultánea, en Estados Unidos, el Green Building Council (Consejo de la Construcción Ecológica), entidad que tiene como misión promover las mejores prácticas de la sostenibilidad en la construcción y difundir los principios de salvaguardia del medio ambiente, además de proporcionar un instrumento que permite medir el impacto medioambiental de los edificios a través del LEED, también promueve la industria de la construcción de los edificios verdes, incluyendo los materiales medioambientalmente responsables, técnicas de arquitectura sostenible y cumplimiento de las normativas públicas vigentes.
Actualmente existen en el mundo cerca de 17.633 proyectos (420 millones de m2) registrados con la certificación estadounidense LEED. En Colombia es cada vez más evidente la voluntad de los empresarios del sector por desarrollar proyectos mucho más comprometidos con el uso responsable de los recursos. El edificio Novartis, ubicado al norte de Bogotá, se convirtió en la primera edificación colombiana en obtener dicha certificación y actualmente contamos en nuestro país con más de 27 proyectos que persiguen obtener tan prestigioso título, lo que demuestra que los edificios verdes son económicamente viables y simbolizan el futuro del mundo de la construcción. |