La compañía bumanguesa terminó el 2010 como la constructora más grande del país, por concepto de ingresos operacionales y la número 18, por utilidades. Cuando el entonces alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, y su equipo de trabajo -que buscaban seguir consolidando a la capital del país como una ciudad mucho más amable y verde para sus habitantes- seleccionaron a la firma santandereana Marval S.A. para que construyera varios kilómetros de ciclorrutas, con los que se buscaba promover el uso de la bicicleta como medio de transporte diario, muy pocos constructores del país conocían la experiencia y exitosa trayectoria que esta empresa tenía en el sector. Marval es el reflejo de esa "berraquera" por la que en el país se reconoce a los santandereanos. La empresa se fundó el 24 de diciembre de 1976, en la ciudad de Bucaramanga, como un negocio familiar y como fruto del sueño de la familia Marín Valencia, quienes decidieron colocarle un nombre más corto, práctico y sonoro a la empresa y la mejor opción que encontraron fue la de unir las tres primeras letras de cada uno de los apellidos (Mar, de Marín y Val, de Valencia). Y si para los capitalinos y para otros colombianos la pequeña constructora era desconocida, en pocos años sus proyectos comenzaron a dar de que hablar y a confirmar esa premisa con la que nació la compañía y que hoy es su principal política de gestión: "Construcción con calidad y proyección humana". El principal objetivo de Marval en sus comienzos fue el desarrollo de proyectos de vivienda en Bucaramanga y otros municipios santandereanos. Su primera obra terminada no podía llamarse de otra manera que igual que la compañía y es un edificio en la esquina de la capital santandereana, en la que se cruzan la carrera 13 con la calle 36.
 Pero la familia Marín Valencia pensaba en grande y con el comienzo de los años 80, iniciaron la construcción de urbanizaciones como Manuela Beltrán, en el municipio del Socorro, y la que los lanzaría a la fama entre los gobiernos nacionales y regionales: Corviandi Uno –en Girón-, en el que de mano del Gobierno nacional, en cabeza de Belisario Betancur, se entregaron las primeras viviendas de interés social en las que sus compradores no debían pagar cuota inicial. Tras el éxito de esas 200 casas, Marval construyó más de cuatro urbanizaciones en Bucaramanga, como Torres de Alejandría, y un número similar en municipios como Piedecuesta y Floridablanca, en el mismo departamento. Para los años noventa la tierra santandereana se había quedado pequeña para los planes de crecimiento de Marval, pues para entonces en su hoja de vida se contaba la construcción de más urbanizaciones y conjuntos cerrados y su incursión en edificaciones comerciales, como el Centro Internacional de Negocios La Triada, considerado el más importante de Bucramanga y Santander Así las cosas, en la segunda mitad de esa década Marval decidió abrirse espacio en Barranquilla, Bogotá y Cali. En la capital del país desarrolló proyectos de vivienda de interés prioritario y obras como las ciclorrutas y alamedas. Posteriormente llegaría a Santa Marta y a Medellín. Pero Marval está buscando constantemente nuevas líneas de negocios y fue así como ingresó al negocio de las cárceles. Levantó los centros penitenciarios de La Dorada, Cúcuta, Barne (Boyacá) y Popayán. Esa experiencia la llevó a que el año pasado ganara una licitación por 150 millones de dólares para construir La Nueva Joya, una cárcel en Ciudad de Panamá. Y su bagaje en el tema de vivienda la han puesto en lugares como Perú y Honduras, donde a finales de este año iniciará varios proyectos en este segmento. Ahora, si a alguien le quedan dudas de qué es Marval y cuál es su experiencia, los números también pueden aclarar las dudas. En 2010 se convirtió en la primera empresa constructora de obras residenciales de Colombia, con ingresos operacionales por 248.575 millones de pesos, no obstante que si se suma esta cifra con todas las ventas de sus otras cinco razones sociales, el total llega a 497.384 millones de pesos. Con estas cifras, Marval cumplió el objetivo de su visión 2007 – 2010, en la que pretendía convertirse en líder del mercado nacional y tener presencia en otros países de América Latina. Con esa certeza, la gerencia de la compañía se propuso para 2011 crecer 25%, con respecto al año pasado, y construir más de siete mil viviendas en distintas ciudades del país y no menos de tres centros comerciales.
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