Para VIS, colegios y soluciones de vivienda en masa, las unidades prefabricadas se erigen como una gran oportunidad de negocio que cuenta con toda la explotación a nivel internacional, y poco aprovechamiento en Colombia.
En el sector constructor, las construcciones prefabricadas se han convertido en una alternativa, a pesar de que para el usuario final, no exista una valoración ideal sobre este tipo de productos. No obstante, la urgencia de implementar más unidades de VIS y en búsqueda de una solución habitacional sostenible, este mercado se encuentra en pleno punto de ebullición.
Se trata de productos competitivos en costos, fáciles de instalar, y con toda la flexibilidad tanto de construcción como de remodelación. Hoy en día la calidad no ha sido un problema, y los insumos para su producción son cada vez más ecológicos y durables. Esto le ha valido a las casas prefabricadas un nuevo posicionamiento en el mercado.
De acuerdo con Alejandro Uribe, Gerente de CPM, la percepción sobre este tipo de construcción ha ido cambiando. “A ello ha ayudado el hecho de que las casas prefabricadas se han convertido en soluciones específicas”, dice. “Hoy en día, a pesar de que es posible construir cualquier tipo de edificación hasta de 4 pisos, la demanda se concentra en vivienda rural, y más marginalmente, vivienda urbana”.
Ante tal expectativa de desarrollo, las construcciones prefabricadas tienen grandes oportunidades en colegios y vivienda popular, y curiosamente se perfila recientemente el mercado de estratos altos, como una gran oportunidad a futuro. Ello porque las cualidades sismorresistentes de este tipo de edificaciones, favorecen la idea de seguridad que demandan en el mercado los más pudientes.
¿Cómo está el mercado?
Indudablemente, según Uribe, está creciendo. Y lo mejor de todo, señala, es que los prefabricados tienen ventajas tanto para el usuario final, como para las compañías que deseen adentrarse en estos terrenos. Para los primeros: una solución económica, flexible y de calidad. Para los segundos: entre un 50% y 75% de obra más limpia, gran oportunidad de conseguir materiales prefabricados más baratos en otros mercados, y ahorros en disposición de desperdicios y de maquinaria.
Y la lista se agranda: los residuos de las piezas utilizadas para una casa, sirven para construir otra. Los materiales son empacados en grandes cantidades y son preservados de manera que tienen bastantes menos oportunidades de arruinarse. Otros materiales como Drywall o el acero se pueden enviar a los proveedores para reutilizarse. Por otra parte, la fabricación estandarizada y en serie que tienen estas viviendas, hace que haya menos errores en la construcción e instalación, y menos y más tratables costos y gestión de posventa.
En el sector constructor es necesaria una mayor iniciativa, dice Uribe. Sin embargo, hoy en día existen cada vez más ingenieros formados en este tipo de construcción, y ejemplos como el de Chile, en los que se ha mezclado el prefabricado con otras técnicas constructivas, son un lineamiento a seguir –en el país austral, el primer piso de algunas viviendas viene en mampostería, y el segundo en madera prefabricada–.