Una inversión que brinde desarrollo y competitividad

El presidente de esta agremiación llama la atención sobre la urgencia de desarrollar megaproyectos de transporte y la pobre inversión que en este sentido se está haciendo.
COLOMBIA NECESITA CON urgencia un modelo organizado y consolidado de transporte multimodal, para que los costos de los productos sean competitivos en materia de exportación. Al ser transversal, este sector dinamizará al máximo las demás llamadas locomotoras del desarrollo nacional, planteadas por el actual Gobierno, como son la minería, la agricultura, la vivienda y los nuevos sectores basados en la innovación.
El país tiene una capacidad limitada en infraestructura de transporte; siendo razonables estamos rezagados 50 años en comparación con otros países de desarrollo similar. Aún no contamos con un modelo de integración en transporte multimodal (fluvial, marítimo, férreo, carretero y aéreo) que trabaje en sincronización bajo un esquema de sostenibilidad, que interconecte geográficamente y reactive la economía a lo largo de todo el territorio nacional.
No debemos desconocer que la inversión en los modos férreo ?con un gran aporte privado?, marítimo y aéreo ha tenido un crecimiento en los últimos años, pero la inversión en construcción de carreteras representa aproximadamente el 75% de la inversión total en infraestructura de transporte desde la década de los 90.
Precisamente a esta materia, los gobiernos en los últimos cuarenta años han destinado un promedio representativamente bajo; del 0,6% del PIB anual.
Según reporte del Departamento Nacional de Planeación (DNP), entregado en enero de 2010, entre 1993 y 2008, en infraestructura de transporte el sector público invirtió aproximadamente 76,71% y el sector privado 23,28%.
Esto evidencia que la inversión es eminentemente pública. Su aporte representa aproximadamente el 75% del total invertido, a diferencia de los subsectores de minas y energía, telecomunicaciones y tecnologías de la Información, que en su mayoría la inversión privada es cerca del 60%.
Desde 1994 hasta 1997 la inversión presenta una tendencia creciente; pasó de uno a cinco billones de pesos. Entre 1997 al 2004, la inversión decreció hasta llegar a 2,5 billones de pesos, y entre 2004 y 2008, aumentó nuevamente y llegó a seis billones de pesos.
Alrededor de los años 90, se presentaron las mayores inversiones para el sector aeroportuario, en la construcción de la segunda pista del aeropuerto Eldorado y se inició una mayor inversión en pistas de aterrizaje y aeropuertos con un aporte signifi cativo del sector público.
Las concesiones de las redes férreas del Pacifi co y del Atlántico, en los últimos años caracterizadas por su inversión privada, fueron de los proyectos importantes para este sector.
La SCI, a través de su Comisión Técnica Permanente de Economía y Planeación, realizó un estudio con base en cifras del DNP, que estableció que la inversión total en infraestructura para el periodo 1993- 2008 fue predominantemente del sector de minas y energía, con un 62,2% del total de inversión en infraestructura; seguida por la inversión de las tecnologías de la información y telecomunicaciones, con un 16,8%; en un tercer lugar se ubica la infraestructura de transporte, con un total del 14,9%, y muy por debajo se encuentra el subsector de agua potable y saneamiento, con una inversión de sólo 6,1%, del total de la inversión en infraestructura. Parte de esa baja inversión se debe a que el sector de infraestructura de transporte no cuenta con un ente regulador que emita conceptos de planeación sobre los proyectos y que tenga como fi nalidad diseñar e implementar la regulación del sector, toda vez que los distintos modos de transporte no se deben tratar como sustitutos sino como complementarios; no deben competir entre ellos.
Ante este panorama la manera de incentivar la inversión privada en este segmento es promover una planeación que permita un desarrollo equilibrado para disminuir el nivel de incertidumbre, evitando riesgos anormales o extraordinarios no asignados contractualmente y que afectan la estructura económica del contrato.
El funcionamiento de Mecanismos Alternativos de Solución de Confl ictos efectivos incrementará la inversión pues estos brindarán seguridad y permitirán una solución rápida sin necesidad de detener el desarrollo de los proyectos.
Otra solución para que este segmento sea competitivo es la propuesta al Gobierno Nacional de realizar un Plan de Integración y Modernización de la Infraestructura de Transporte con una inversión total -pública y privada- que no sea inferior al 2% del PIB anual, sostenido durante el próximo cuatrienio.
Un país con la ubicación geográfi ca que tiene Colombia posee el potencial para ser el centro de distribución de Latinoamérica, y por ello no debemos seguir en el sofi sma de distracción cuando se habla de billones de billones, porque muchas veces no representan un porcentaje signifi cativo en la inversión que en materia de infraestructura de transporte el país necesita.
Por ello, la SCI propone que el dinero se debe buscar a través de tres posibles mecanismos:
1. Que una parte importante del programa de regalías se invierta en el desarrollo de la infraestructura de transporte, concertándolo con gobernadores, alcaldes y parlamentarios, bajo un buen criterio de planeación.
2. La venta parcial de activos de empresas, como Ecopetrol, generarían un gran capital para invertir en este sector.
3. Garantizar condiciones apropiadas de contratación para que la inversión privada se active.
4. Fortalecer los Mecanismos de Alternativos de Resolución de Confl ictos
Además se debe crear un tejido empresarial que garantice un espacio importante de participación para las Pymes y Mipymes, ya que estas permiten adaptarse y ser fl exibles a los cambios de mercado, primando la oportunidad de empleo y descentralizando la mano de obra
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